Obtención del tratamiento para la FPI
Está a punto de finalizar el mes de marzo de 2017 y ciertamente se han producido algunos cambios desde el último post que realicé en este mismo mes.
El principal cambio desde el punto de vista médico es que por fin fui derivado a una unidad especializadas en tratamiento y seguimiento de enfermedades intersticiales dependiente del SESCAM. Hospital Perpetuo Socorro de Albacete. Con esto no acabaron mis tribulaciones, es más, en cierto modo se abrió un capitulo bastante angustioso de recordar que no duró mucho.
Después de la broncospia el Dr. House me citó en una de sus dependencias del Hospital General para explicarme, entre otras cosas, que ya había realizado el informe completo sobre mi fibrosis y que iba a recomendar el tratamiento. Hasta me habló sobre los dos antifibróticos disponibles en ese momento. Hoy por hoy no existe nada más en el mercado para tratar esta dolencia. Me aseguró que pronto recibiría noticias y ahí quedó la cosa. Para mí era un cuestión de días.
Sin embargo, los días fueron dos semanas y finalmente decidí llamarle por teléfono. Como en alguna otra ocasión se había olvidado completamente del informe, me aseguró que ya estaba hecho, pero no lo tengo tan claro. Pasé de nuevo por su consulta y tenía tres copias firmadas. Hasta aquí bien. Pero cuando le pregunté por el tratamiento no obtuve respuesta, excepto que había sido derivado a la Unidad de seguimiento de este tipo de enfermedades pulmonares perteneciente al SESCAM. Es una unidad con no mucha antigüedad en Albacete, pero al menos tenía la opción de ser tratado aquí. Todo un lujo, desde luego.
No puedo explicar lo decepcionado que me sentí cuando constaté lo poco que se había interesado por mí este doctor, casi no podía creerlo. Sabe que un diagnóstico precoz únicamente es válido si se aplica un tratamiento lo antes posible. Prefiero no ahondar más en este tema porque probablemente no sería justo con el Dr. House.
En abril fui recibido en consulta de EPID por el Dr. Raúl Godoy Mayoral. He de decir que la primera consulta fue más bien decepcionante desde el punto de vista humano, pues apenas levantó la mirada del ordenador y me auscultó rápidamente. Bueno, todo esto no hubiera sido importante (a mi me interesa su profesionalidad) si me hubiera hablado de iniciar el tratamiento ya que a estas alturas; tanto por pruebas realizas, como por segundas opiniones, ya estaba perfectamente establecido el diagnóstico desde diciembre del 2016. Sin embargo, y esto fue lo que más me inquietó, volvió a solicitar de nuevo todas las pruebas: TAC, análisis, RX, etc...en fin, de nuevo el reloj de la cuenta atrás estaba puesto a cero. Estaba muy nervioso, menos mal que desde finales de febrero estaba de baja en el trabajo y de alguna manera podía concentrarme en todo lo que me estaba ocurriendo.
Tal es el grado de desesperación en la que me encontraba, pues no veía luz alguna respecto a tener el tratamiento, al menos en un corto plazo, que decidí largarme de viaje para cumplir uno de mis sueños de viajero: visitar las Cataratas Victoria en Zimbawe. Dicho y hecho, en dos días, y aprovechando un hueco entre la renovación de las bajas laborales, estaba en el Aeropuerto de Barajas esperando un vuelo para Johannesburgo. Esto me hizo mucho bien pues me sirvió como evasión de todo lo que estaba sufriendo desde hacía más de un año. Pero pensé que no tenía sentido sentarme esperando a que llegase de nuevo el día de la cita con el neumólogo una vez que ya había conseguido todas las pruebas.
Durante la segunda visita a la Unidad EPID de Albacete la impresión fue diferente. Al menos esta vez el Dr. Raúl Godoy me confirmó que tendría que realizarme únicamente un test de marcha para darme el tratamiento. Así fue...y a finales de mayo ya estaba en posesión de la receta. Este medicamento es bastante caro unos 2.500 € por caja. Claro, para los que padecemos la enfermedad no nos lo parece en absoluto. En este caso, de nuevo mi compañía ASISA (junto con el personal de MUFACE, justo es decirlo) asumió el coste y suministro del mismo, previa autorización. De esta forma a principios de junio ya estaba tomando Nintedanib 150 mg. OFEV. uno de los dos antifibróticos existentes. No curan la enfermedad, pero si funcionan, alargan la esperanza de vida en un 40% aprox. No parece mucho, pero unos dos años más de vida son dos años más de posibilidades para que salgan nuevo medicamentos que quizás sean más eficaces. Los efectos secundarios son reseñables, pero afortunadamente para mí se han manifestado en forma de diarreas.