domingo, 17 de diciembre de 2017

Marzo 17. El punto de inflexión.

 En marzo de este año fue cuando, digamos, se desbocaron los acontecimientos desde un punto de vista médico. Veamos si consigo transmitir la correcta secuencia de acontecimientos y sus consecuencias emocionales.



Hay algo que me gustaría reseñar respecto al Doctor House; siempre me sorprendió el hecho de que fuera sacando las pruebas con cuentagotas, pues realmente la mayoría de ellas eran totalmente previsibles para cualquier patología pulmonar de cierta entidad, como era el caso. El siempre dijo: "sin prisa pero sin pausa". Máxima que asumí mansamente, como un niño.



A estas alturas casi toda mi familia estaba al corriente de lo que pasaba y uno de ellos, mi primo Julio, Jefe de la Unidad de Pediatría del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, se brindó desde el primer momento a ayudarme en lo que se refiere a interpretar pruebas o cualquier tipo de duda médica. Esto sería más tarde determinante por los dichosos giros del destino.



En enero de este año ya contaba con todas las pruebas que el doctor House había mandado realizar por lo que únicamente bastaba su interpretación e informe. Recuerdo que llegué algo alterado a su consulta porque pude leer el siguiente diagnóstico en el examen del TAC: “marcada Fibrosis Pulmonar”. Leer estas tres simples palabras fue devastador para mi estado de ánimo consciente como era de la realidad. Con este mismo ánimo llegué a su consulta aquella aciaga tarde de finales de enero. Me calmó como pudo y me dijo que tendría que realizar otra prueba o, mejor dicho, dos. Dos por el precio de una: Broncoscopia más criobiopsia. Ambas en el Hospital General de Albacete. Quedamos en que me llamaría para darme los datos y que no tendría que encargarme de nada, pues lo tramitaría a través de la compañía directamente, cosa que así fue. En este sentido tengo que decir que fue bastante eficiente a la hora de gestionar autorizaciones y citas en el Hospital General de Albacete. Estoy agradecido por ello.  



Sin embargo, una mañana recibo una llamada suya, recuerdo que iba por la calle, y me suelta sin mayores explicaciones que debo elegir:
  • a) biopsia pulmonar en Valencia y seguimiento en Albacete.
  • b) biopsia pulmonar en Albacete y seguimiento en Valencia.
En fin…huelga decir que no había tal elección realmente. Por lo que le dije que no podía decidir de buenas a primeras algo así y que debía, por lo menos, entrevistarme con el para tratar el tema con calma. Algo había ocurrido y ese algo es que la criobiopsia pulmonar se había esfumado del horizonte para transformarse en algo mucho más agresivo como era la biopsia pulmonar a cielo abierto, con grave riesgo de sufrir un accidente pulmonar en el futuro. Más tarde me enteraría a través de un amigo enfermo de la AFEPI que dichas biopsias no son en modo alguna recomendables para los pacientes con FPI pues incrementa el riesgo de acelerar el progreso de la enfermedad. Lo que faltaba¡¡



Me citó inmediatamente para tratar el tema y recuerdo que fui a buscarlo a su despacho en la zona de consultas externas del hospital general. Le comenté casi sin dejarle explicar nada, que ya habíamos hablado de la criobiopsia y que lógicamente me decantaba por esta novedosa técnica, que por cierto, fue aprobada por mi compañía sin demasiados problemas. Debió comprender que era un paciente más rebelde de lo normal por lo que, sorprendentemente, cambió su actitud hacia la misma sin ningún tipo de objeción, es más, me animó a ella con datos estadísticos sobre su efectividad. Ahí quedó todo.



Una mañana de finales de febrero recibí la llamada del hospital citándome para la realización de la broncoscopia. Antes fui una vez más a su consulta para recoger la autorización y ver la situación. Creo que fue en este momento cuando me dijo que ya no era necesaria la criobiopsia, pues al valorar el TAC por el equipo EPID del H.G. de Albacete, habían concluido que la evidencia de F.P.I era tan grande que hacía totalmente innecesaria la misma. He de decir que me sentí aliviado, si…la verdad. Una prueba menos que, obviamente, tenía sus complicaciones pues conllevaba anestesia total y más tiempo de quirófano.


La broncoscopia se realizó perfectamente y no hubo ningún hallazgo de interés para la enfermedad, todo estaba normal, aunque muy irritadas las ramas bronquiales debido a la constante tos que me acompaña diariamente en mayor o menos medida. Recuerdo que un miembro del equipo me explicó mediante  un dibujo de los pulmones por dónde había prospectado y que el líquido (200 ml) había salido muy claro. Bueno, digamos que nunca están de más este tipo de noticias, pues piensas que una cosa menos de la que preocuparte. Esa tarde lo pasé muy mal, pues tuve un poco de fiebre y algunas molestias en la garganta. Cuando me dieron un líquido de sabor amargo para enjuagar la boca (era algún tipo de anestésico) comencé a toser y, de hecho, seguía tosiendo cuando desperté de la intervención, aunque curiosamente este rato no estaba grabado en mi memoria. Qué agradable sería morir así¡¡  


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